Caucete: procesan al encargado de la planta

En un fallo inédito o pocas veces visto, la jueza Silvina Rosso de Balanza procesó al encargado de la planta potabilizadora de OSSE en Caucete por la contaminación de agua para consumo en dos barrios de ese departamento, en agosto de 2017. El caso fue un escándalo porque bastó una hora para que centenares de familias vieran cómo salía el agua casi negra y con olor fétido por los grifos de sus casas. En ese entonces no se registraron intoxicados, tal como había ocurrido cinco meses antes con 375 personas que terminaron en el hospital por consumir agua en mal estado en esa misma ciudad.

El ahora procesado es Walter Omar Tejada (47), confirmaron fuentes judiciales. En ese momento él era el jefe de Región I y responsable de la planta potabilizadora de Caucete, perteneciente a Obras Sanitarias Sociedad del Estado. La juez Rosso de Balanza, titular del Cuarto Juzgado Correccional, le dictó el auto de procesamiento sin prisión preventiva por el delito de adulteración culposa de aguas potables, cuyo castigo consiste en una multa que puede ir desde los 5.000 a los 100.000 pesos.

Hablaron de la rotura de una caño o de unos trabajos, pero nunca quedó claro qué pasó la tarde del 14 de agosto de 2017 y por qué el jefe de la Región I, en este caso Walter Omar Tejada, ordenó poner en funcionamiento esa perforación de agua y empezar a distribuirla por la red domiciliaria. El pozo habilitado era el Nº8, situado en la calle San Isidro y Ruta 20.

Según la causa judicial investigada por la juez Rosso de Balanza, a partir de los testimonios de los propios empleados de OSSE de esa delegación, esa perforación no estaba funcionamiento y en todos los casos es norma purgar las cañerías del pozo antes de habilitarlo, justamente, para evitar que el agua salga turbia y con bacterias.

“En el caso en estudio, puede decirse que el imputado con negligencia ordenó a sus subalternos, encender el pozo Nº 8 para extraer agua potable, sin constatar previamente que las cañerías que transportarían esa agua por la red de suministro domiciliario, no habían sido purgadas, esto es ser dejadas sin desechos. Esa orden derivó en la adulteración del agua, ya que la mezcla de aguas potables con los desechos de las cañerías, tornó a la primera inapta para el consumo humano”, señala en su resolución la magistrada.

Lo cierto es que pasadas las 14 de ese día, los vecinos de los barrios Justo P Castro IV  y Las Moritas empezaron a notar que el agua salía turbia y con un olor nauseabundo. De inmediato  empezaron a dar la voz de alarma. La rápida acción permitió que avisaran a todos para que no consumieran el agua. Eso evitó que hubieran intoxicados. Después, la gente de la unión vecinal junto a una escribana tomaron seis muestras de esa agua en distintos domicilios e iniciaron la denuncia. Desatado el escándalo y con la catarata de reclamo, el mismo Tejada  dispuso que cerraran el pozo viendo que la situación se le había ido de las manos.

“Podemos decir que la conducta asumida por Tejada puso en serio riesgo la salud de todas las personas que habitaban en el lugar. Toda la colectividad pudo verse afectada en su salud, por el accionar negligente del imputado”, según señala el auto de procesamiento.

La jueza también fundamentó su resolución en que afectó un bien jurídico protegido, en razón de que es deber proteger la salud pública y en este caso se puso en riesgo la salud de la población. De la misma manera remarcó que en el hecho investigado hubo una adulteración, es decir que se alteró el producto (el agua) cambiando sus cualidades esenciales del agua.

Cuatro de las seis muestras recogidas ese día fueron analizadas en el Laboratorio de Bromatología del Ministerio de Salud Pública y el resultado fue que el agua tenía tres bacterias y que no era apta para el consumo.

Tejada quedó como único procesado porque sus propios subalternos, los que habilitaron el pozo y distribuyeron el agua, declararon que la orden la dio él. Por su parte, él se abstuvo de declarar.

fuente: tiempo

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