Un sanjuanino, su pareja y la beba de ambos murieron intoxicados en San Luis

El último que los vio con vida, el pasado sábado a las 22,30, fue el joven de apellido Carrera, que les alquilaba un departamento del primer piso del monoblock 24 en la manzana 2 del barrio José Hernández, en la Capital de San Luis. Carrera había ido porque el propio inquilino, el sanjuanino Diego Sebastián Vega (25) lo había llamado por algunos problemas en el departamento, dijeron fuentes policiales y del "Diario de la República". Ese joven aseguró que a Vega no lo notó bien, al punto de que debió acostarlo en la cama, en la que ya estaba aparentemente dormida su pareja Adriana Micaela Lucero (23 años, oriunda de San Luis). Carrera se fue pensando que tal vez Vega no estaba bien; supuso que pudo haber consumido algún alucinógeno, dijeron. Y se marchó con la imagen de la beba de la pareja, Lizbeth (1 año) aparentemente dormida en su cochecito frente al televisor. Dos días después, cerca de las 21 del lunes, sorpresa: una vecina llamó por el fuerte olor nauseabundo que salía del departamento de la joven pareja, y al entrar los policías que encabezaba el comisario inspector Sergio Quiroga, se toparon con un cuadro estremecedor: todos muertos, en avanzado estado de descomposición.

La pareja del sanjuanino era mamá de otras 3 nenas que, por suerte, no estaban en la casa

Ayer, la autopsia reveló que la joven pareja y su beba habían fallecido intoxicados con monóxido de carbono. Y todo indica que fue por una pérdida de gas en un viejo calefón que carece de válvula de seguridad, un mecanismo que corta el suministro de combustible cuando la llama se apaga, dijeron.

El agravante de esa situación -indicaron- fue que ese calefón está situado en un lavadero que no tiene ventilación y conecta al resto de la casa a través de la ventana del baño, donde la ducha quedó abierta.

Vega estaba desde hace un tiempo en San Luis y estaba en pareja con una joven que, además de Lisbeth, tenía otras tres nenas fruto de su relación con un joven que había sido asesinado. Esas otras pequeñas, por suerte, estaban en la casa de sus abuelos paternos cuando sucedió la tremenda desgracia, precisaron.

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